Tag Archive | ciencia ficción

El doctor Frankenstein

 

 

La película de terror más importante de todos los tiempos. James Whale extrajo de la pesada novela de Mary Shelley una fábula sobre el científico  pasado de rosca y su monstruo, una especie de hijo maltratado y repudiado. Aunque el Frankenstein neurótico de Colin Clive y el ayudante jorobado y deforme de Dwight Frye son definitivos, quien se lleva el gato al agua es Willian Henry Pratt, un inglés de cuarenta y dos años que dejó una existencia privilegiada y emigró a Canadá, donde trabajó como camionero, y a Estados Unidos, donde interpretó pequeños papeles.

El genial maquillador de la Universal Jack Pierce diseñó el cráneo plano, las terminales del cuello, los gruesos párpados y las manos alargadas y cubiertas de cicatrices, en tanto que Whale vistió a la criatura con los harapos que llevaban en aquella época antiguos soldados convertidos y vagabundos y unas botas. Sin embargo, fue Pratt quien transformó al enfurruñado coco en un personaje melancólico, patético y clásico, cuyas maldades son accidentales (la muerte de la niña) o justificadas (cuando estrangula al enano que le ha torturado con la antorcha). En los títulos de crédito se nos dice que el monstruo está interpretado por “?”. Solo al final de la película supo el público que quien les había aterrorizado, conmovido e inspirado, era un tipo llamado Boris Karloff (el nom de guerre de Pratt).

Frankenstein contiene una serie de maravillosas escenas teatrales: la “creación”, con los rayos que caen alrededor de la torre y el monstruo alzado hacia los cielos enfurecidos sobre una mesa de operaciones; la primera aparición del monstruo (visto desde atrás, se vuelve para mostrar la cara y la cámara avanza tambaleante hacia él); la emotiva secuencia de la niña que se ahoga; el primer ataque contra la heroína en su tocador el día de su boda (uno de los pocos elementos tomados del libro); y la persecución del monstruo a cargo de una turba de campesinos provistos con antorchas, que cercan el viejo molino donde creador y creación se enfrentan en uno de los primero finales infernales del cine.

El ciclo de terror de la Universal abarca toda una gama de películas que van desde la perfección hasta la parodia, pero Frankenstein continua siendo escalofriante y refrescante, la piedra angular del género.

Una de las más bellas y terroríficas escenas de la historia del cine. Inolvidable.

“¿Nunca ha querido hacer nada que fuera peligroso? ¿Dónde estaríamos si nadie intentara investigar lo desconocido?
¿Nunca ha querido mirar más allá de las nubes y de las estrellas, o saber por qué los árboles brotan y qué convierte la oscuridad en luz?
Pero si dices esas cosas, la gente te llama loco. Pues si pudiera descubrir sólo una de estas cosas, lo que es la eternidad por ejemplo, me importaría muy poco que creyeran que estoy loco.”

(Dr. Henry Frankenstein a Dr. Waldman)

 

****

 

 

Viaje a la Luna

Cuando se piensa en Viaje a la Luna, al instante nos asalta la idea mítica y original del cine primitivo como un arte cuyas “reglas” se establecieron en el mismísimo proceso de su producción. Esta película francesa fue estrenada en 1902, y representa una revolución para la época, dada su duración (unos catorce minutos), pues los cortos que se producían a principios del siglo pasado solían ser de dos minutos.

Viaje a la Luna refleja la personalidad histriónica de su director, Georges Méliès, cuyo pasado como actor de teatro e ilusionista influyó en la realización de la película. La cinta experimenta osadamente con algunas de las técnicas cinematográficas más famosas, como la sobreimpresión, el fundido lento y ciertas prácticas de montaje que se utilizarían con mucha frecuencia más adelante. Pese a la simplicidad de sus efectos especiales, se considera el primer ejemplo de ciencia ficción. Contiene muchos elementos característicos del género (una nave espacial, el descubrimiento de una nueva frontera) y establece casi todas sus convenciones.

La película se inicia con un congreso científico en el que el profesor Barbenfouillis (interpretado por el propio Mélies) intenta convencer a sus colegas de que tomen parte en un viaje para explorar la Luna. Una vez aceptado el plan, se organiza la expedición y los científicos son enviados al satélite en una nave espacial. El vehículo en forma de misil aterriza en el ojo de la Luna, representada como un ser antropomórfico. Una vez en la superficie, los científicos no tardan en encontrarse con nativos hostiles, los selenitas, que les llevan ante su rey. Después de descubrir que los enemigos desaparecen con facilidad en una nube de humo nada más tocarlos con un paraguas, los franceses logran escapar y regresan a la Tierra. Caen al mar y exploran los abismos, hasta que son rescatados y llegan a París convertidos en héroes.

Méliès crea una película que merece un lugar entre los hitos de la historia mundial del cine. Pese a su aire surrealista, Viaje a la Luna es una cinta entretenida e innovadora, que combina los trucos del teatro con las infinitas posibilidades del medio cinematográfico. Mèliés el mago, más que un director, era un orquestador y también participó en la película como guionista, actor, productor, escenógrafo, diseñador de vestuario y director de fotografía, además de crear unos efectos especiales que se consideraron espectaculares en su época.

Cualquier espectador interesado en el origen de los cánones que influyeron más adelante en todas las películas del género y deseoso de ver sus ejemplos más famosos no puede pasar por alto esta primera película de ciencia ficción.

En un sentido más general, Viaje a la Luna también puede ser contemplada como una película que establece una diferencia fundamental entre ficción cinematográfica y no ficción. En un momento en el que el cine retrataba sobre todo la vida cotidiana (como en las cintas de los hermanos Lumière en las postrimerías del siglo XIX), Méliès fue capaz de ofrecer una fantasía concebida como mero entretenimiento. Abrió las puertas a futuros artistas cinematográficos, expresando visualmente su creatividad de una forma insólita para la época.

 

The Smashing Pumpkins hicieron su particular homenaje…