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Diálogos

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a media voz hablamos con los muertos

 

Luces

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Léase de dentro hacia fuera. Agnósticos y bermellones abstenerse.

Fragmentos de un viaje

Cada vez que caminamos por una playa aparece un viejo deseo que nos incomoda, y nos encontramos a nosotros mismos perdiendo zapatos y prendas, escarbando entre las algas y maderas lavadas, como los refugiados de una larga guerra, en continuo estado de añoranza.
La mayoría de los animales entienden su rol, pero el hombre parece inquieto por un mensaje que habitualmente se dice que no recuerda o ha entendido equivocadamente. Despojado del instinto, debe buscar eternamente por un sentido.

Loren Eiseley

Icare contrecarré

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Sin rodeos. Algún día llegarás a viejo. Sortearás los resortes de la resistencia de forma automática y tragarás nostalgia todas las tardes frente al televisor. Apenas conseguirás la perpendicularidad en los meñiques y en las vértebras.

Sin rodeos también. Algún día llegarás a viejo pero con la infancia entre el pecho y la espalda.

Feliz cumpleaños feliz.
(haz que cuente)

Lluvia ácida

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es el grito sustancial de quien no tiene voz para salir a flote

Instrucciones para llorar

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Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.

Julio Cortázar

Pues eso, tres minutos.

(a todas las Maruxas, de aquí y de allí).

El ruido y la furia

Sala Canal de Isabel II. Del 16 de diciembre al 22 de marzo de 2015.

La muestra de Pablo Genovés. El ruido y la furia, comisariada por Alicia Murría, presenta una cuidada selección de las series que Genovés ha realizado desde el año 2009 hasta la actualidad. Además, se completa con un video titulado Otro día, otro lugar, que supone la primera incursión del artista en el medio.

La exposición está formada por treinta y ocho fotografías pertenecientes a sus series: Precipitados, Cronología del ruido y Antropoceno que, comenzadas en 2009, 2011 y 2012 respectivamente, forman un corpus orgánico de temas e intereses conceptuales sobre los que el autor continúa trabajando. La exhibición se completa con un vídeo realizado específicamente para la cuba de la Sala.

El recorrido expositivo crea una especie de relato a partir de la violencia desatada de las imágenes iniciales -ríos desbordados, mares embravecidos y oleaje- que irrumpen en catedrales, palacios, teatros, bibliotecas o museos. Conforme ascendemos a las distintas plantas de la sala, una lenta devastación se apodera de estos escenarios: el agua, el hielo y el humo los invade.  Por último, quedan las consecuencias de la destrucción: barro, piedras, muros desconchados, ruinas… como si un bombardeo o un tsunami hubiesen barrido definitivamente estos paradigmáticos edificios. Representación del poder económico, ideológico, religioso y cultural que ostentó una Europa, ahora, simbólicamente arrasada.

La muestra se acompaña de un cuidado catálogo con textos de la comisaria, Alicia Murría y del crítico de arte, Santiago Olmo. Además, se han organizado las visitas guiadas A pie de obra que, durante seis días, y a cargo de especialistas en la materia, invitan a dialogar con las fotografías de Pablo Genovés.