Archive | 11 septiembre, 2015

La leyenda de la mariposa azul

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Cuenta esta leyenda oriental, que hace muchos, muchos años, un hombre enviudó quedando a cargo de sus dos hijas.

Las dos niñas eran muy curiosas, inteligentes y con ganas de aprender.
Constantemente hacían a preguntas a su padre, para satisfacer su hambre de saber. A veces, su padre les respondía sabiamente, sin embargo, otras, las preguntas de sus hijas le impedían darles una respuesta que convenciera a las pequeñas.

Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas por un tiempo a convivir y aprender con un sabio, que vivía en lo alto de una colina.

Sin embargo, impacientes con el maestro, las jóvenes decidieron idear una pregunta que él no pudiera responder correctamente.

-¿Cómo podremos engañar al sabio? ¿Qué pregunta podríamos hacerle que no sea capaz de responder?- preguntó la hermana pequeña a la mayor.

– Espera aquí, enseguida te lo mostraré, indicó la mayor.

La hermana mayor salió al bosque y regresó escondiendo algo.

-¿Qué tienes ahí?- preguntó la hermana pequeña.

La mayor metió su mano en el delantal y le mostró una hermosa mariposa azul.

-¡Qué belleza! ¿Qué vas a hacer con ella?

-Esta será nuestra arma para hacer la pregunta trampa al maestro. Esconderé esta mariposa en mi mano, cuando estemos frente a él. Entonces le preguntaré si la mariposa que está en mi mano está viva o muerta. Si él responde que está viva, apretaré mi mano y la mataré. Si responde que está muerta, la dejaré libre. Por lo tanto, conteste lo que conteste, su respuesta será siempre errónea.

Aceptando la propuesta de la hermana mayor, amabas niñas fueron a buscar al sabio.
-Sabio- dijo la mayor- ¿Podría indicarnos si la mariposa que llevo en mi mano está viva o está muerta?

A lo que el sabio, muy calmadamente y con una sonrisa, le contestó: “Depende de ti, ella está en tus manos”.

Nuestro presente y nuestro futuro están únicamente en nuestras manos. Nunca debemos culpar a alguien si algo no sale como lo habíamos planteando. Si algo perdemos o si algo conseguimos, somos nosotros los únicos responsables.

La mariposa azul es nuestra vida. En nuestras manos está qué queremos hacer con ella.