Archive | septiembre 2015

Fragmentos de un viaje

Cada vez que caminamos por una playa aparece un viejo deseo que nos incomoda, y nos encontramos a nosotros mismos perdiendo zapatos y prendas, escarbando entre las algas y maderas lavadas, como los refugiados de una larga guerra, en continuo estado de añoranza.
La mayoría de los animales entienden su rol, pero el hombre parece inquieto por un mensaje que habitualmente se dice que no recuerda o ha entendido equivocadamente. Despojado del instinto, debe buscar eternamente por un sentido.

Loren Eiseley

La leyenda de la mariposa azul

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Cuenta esta leyenda oriental, que hace muchos, muchos años, un hombre enviudó quedando a cargo de sus dos hijas.

Las dos niñas eran muy curiosas, inteligentes y con ganas de aprender.
Constantemente hacían a preguntas a su padre, para satisfacer su hambre de saber. A veces, su padre les respondía sabiamente, sin embargo, otras, las preguntas de sus hijas le impedían darles una respuesta que convenciera a las pequeñas.

Viendo la inquietud de las dos niñas, decidió enviarlas por un tiempo a convivir y aprender con un sabio, que vivía en lo alto de una colina.

Sin embargo, impacientes con el maestro, las jóvenes decidieron idear una pregunta que él no pudiera responder correctamente.

-¿Cómo podremos engañar al sabio? ¿Qué pregunta podríamos hacerle que no sea capaz de responder?- preguntó la hermana pequeña a la mayor.

– Espera aquí, enseguida te lo mostraré, indicó la mayor.

La hermana mayor salió al bosque y regresó escondiendo algo.

-¿Qué tienes ahí?- preguntó la hermana pequeña.

La mayor metió su mano en el delantal y le mostró una hermosa mariposa azul.

-¡Qué belleza! ¿Qué vas a hacer con ella?

-Esta será nuestra arma para hacer la pregunta trampa al maestro. Esconderé esta mariposa en mi mano, cuando estemos frente a él. Entonces le preguntaré si la mariposa que está en mi mano está viva o muerta. Si él responde que está viva, apretaré mi mano y la mataré. Si responde que está muerta, la dejaré libre. Por lo tanto, conteste lo que conteste, su respuesta será siempre errónea.

Aceptando la propuesta de la hermana mayor, amabas niñas fueron a buscar al sabio.
-Sabio- dijo la mayor- ¿Podría indicarnos si la mariposa que llevo en mi mano está viva o está muerta?

A lo que el sabio, muy calmadamente y con una sonrisa, le contestó: “Depende de ti, ella está en tus manos”.

Nuestro presente y nuestro futuro están únicamente en nuestras manos. Nunca debemos culpar a alguien si algo no sale como lo habíamos planteando. Si algo perdemos o si algo conseguimos, somos nosotros los únicos responsables.

La mariposa azul es nuestra vida. En nuestras manos está qué queremos hacer con ella.