Campos de oro

 

van-gogh-la-siesta

Will you stay with me, will you be my love
among the fields of barley?
We’ll forget the sun in his jealous sky
as we lie in the fields of gold

 

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About Pau

el peatón de mí es una hormiguita

18 responses to “Campos de oro”

  1. raúl says :

    jo, quién podría decir que no ante una proposición así! precioso conjunto

  2. larrouy says :

    Una de las canciones más bonitas de Sting, y lo juntas con Van Gogh, vaya dúo 🙂

  3. Juan José Iglesias says :

    A veces la vida te sonríe tanto, que disfrutas cada instante como si fuera el último. Te emocionas al ver pasar un coche azul y sonríes de pura felicidad, al pasar por una tienda y ver en el escaparate unos tenis amarillos.

    Y cada paso que das, lo das sobre un campo de oro. Y cada huella dejada en la cebada, te acerca un poco más a tu estrella, al lugar al que siempre perteneciste. Me siento el hombre más afortunado del mundo, caminando por tus campos de oro, esos que un día pintó Van Gogh, sin saber que mucho tiempo después, yo caminaría por ellos para siempre.

    “And we will sleep in the fields of barley, and will love ourselves as if we were one, since always we did it, in any place and in any time. We will forget the Sun and his jealous sky, because you brought the happiness. You undressed my soul and gave me the freedom.”

    Biquiños emocionados e impresio… nados. 😉

    • Pau says :


      Un día cualquiera te despiertas de una pesadilla de la que no creías salir nunca. Porque una extraña fuerza se apoderó de ti sin entender muy bien cómo ni porqué. Te sentías culpable de todas las batallas pero de lo único que eras responsable era de no abandonar el asfalto de una vez por todas.

      Pero un día cualquiera sueñas sobre un campo de cebada, inundado de amarillos y azules, respirando un aire puro y rebosante de verdades. Porque abres los ojos y sigues allí, y descubres que no es un delirio, que el oasis está a tu lado y respira igual que tú los colores de Van Gogh. Que ríes con su risa, que bailas pinceladas posimpresionistas subida a sus pies, que alcanzas las estrellas en días soleados y que eres libre sobre todas las cosas.

      Que Arlés está más cerca que nunca ;).

      Biquiños dibujados en un campo de oro.

      • Juan José Iglesias says :

        Durante demasiado tiempo pensé que Arlés sólo era un sueño. Que aquel café, el más dulce del mundo, sólo lo disfrutarían aquellos personajes difuminados por una ficción infinita y sublime. Pero el destino trazó una línea interminable, llena de curvas y dulzura, que me obsequió con el regalo más preciado. El amarillo de la terraza y el azul del cielo de la noche más bella, la más estrellada, la noche de Van Gogh.

        No hay delirio, tan sólo la divina locura de despertar cada mañana en el oasis donde nace el agua de la pureza, donde su risa golpea con fuerza las paredes de tu alma y su eco refleja la más bella melodía que una pianista jamás tocó.

        Desde aquí, veo esa terraza, disfrutemos por siempre de su café. La libertad es hermosa, cuando está iluminada por una linterna amarilla. 😉

        Biquiños que caminan sobre trigo dorado. Cada paso que dan, se sienten más cerca de Arlés.

        • Pau says :


          Me gusta regalarte una mínima parte de aquellos bellos pasajes con los que mi adorado Van Gogh obsequiaba e informaba así de su particular visión del mundo durante la mayor parte de su vida a su hermano Theo.
          Éste habla de Arlés, de su café nocturno, de lo que un día nos encontraremos aunque quizá con otra luz más personal y más mágica, más presente. La nuestra. La que irradian nuestras pupilas fascinadas ante tanto esplendor.

          Dice así:
          “Un café por la noche visto desde fuera. En la terraza están sentadas pequeñas figuras bebiendo. Un enorme farol amarillo ilumina la terraza, la fachada de la casa, la acera, e incluso extiende su resplandor hasta la calle adoquinada que adquiere una tonalidad rosa-violeta. Las fachadas de las otras casas de la calle, que se alarga bajo el cielo estrellado, son azul oscuras o violetas; ante ellas se encuentra un árbol verde. Aquí tienes un cuadro nocturno sin negro, sólo con un bello azul, con violeta y verde; y en este ambiente la plaza iluminada se tiñe de un pálido amarillo azufre y verde limón.”

          “Un cuadro nocturno sin negro”. Así veo yo mis tinieblas, con colores donde nadie es capaz de pintar luminiscencia.
          Desde aquí, sentada en la terraza en la mesa del fondo te espero para soñar el mejor de los cafés :).

          Biquiños doces, doces doces.

  4. jotaemebede says :

    la belleza de la vida sencilla.
    jota.

  5. Memoria de Pez says :

    Me quedo con el cuadro, más que con la canción.

  6. Mukali says :

    La naturaleza nos regala esa tranquilidad que la opulencia no puede imitar… la de las simples cosas, una siesta bajo un sol estival al lado de quien amas… contemplando cielo, respirando vida!!

    Olé Van Goth… por recordárnoslo con su brocha.

    • Pau says :


      Eso es, la belleza de las cosas más simples (aparentemente). Detrás de ellas se esconde un poderoso universo difícil de descifrar, sencillo de respirar.

      Deseando volver a retomar el cuadro y darle vida 😀

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