Memories Collector

 

Los recuerdos que llevo conmigo, los que tiran de mí, los que intento disimular, me caben en una caja de zapatos, una caja que un día estuvo vacía y que voy llenando poco a poco de pistas a las que tengo que ser fiel para completar algún día mi colección.

Enric Montefusco

 

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About Pau

el peatón de mí es una hormiguita

16 responses to “Memories Collector”

  1. larrouy says :

    “Comprendí que tarde o temprano todos nos convertiríamos en pájaros” Me ha encantado 🙂 Gracias por compartirlo

    • Pau says :


      Eso significaría alcanzar la libertad que de algún modo no llegamos nunca a comprender con los pies en la tierra. Nos tienen demasiado sujetos ahí fuera.

      Un placer compartir.

  2. jotaemebede says :

    Hay que tener cuidado y guardar en esa cajita sólo los recuerdos que no pesan mucho, de lo contrario se convertirá en una carga, en lugar de ser ese lugar en el que rebuscamos para sonreír.

    🙂

    Jota.

    • Pau says :


      Los que pesan quedan fuera, viajar con lastre no es lo más recomendable.
      En mi cajita únicamente hay buenísimos recuerdos con los que se puede ir a todas partes sin cansarse.

      Bicos.

  3. Alberto Q. says :

    “el mundo de los sueños es al que definitivamente pertenezco”. Esa frase y alguna más, como la referencia posterior a su abuela fallecida me han cautivado. Y ahora entiendo por qué te ha gustado este vídeo.

    Todo es una canción sin fin. Un círculo. Algo cíclico, como su último disco.

    • Pau says :


      “… el que definitivamente me diferencia de los demás. Todo existe en su forma más pura. Usa los símbolos gracias a los cuales en una primogénita experiencia en mi mente le dio una cara, una forma a una palabra que ya existía. Es el mundo del sentido, del entendimiento, del concepto interiorizado. De lo que en definitiva he llegado a crear y a ser.”

      “Suena el teléfono, yo ya se quién es. Malas noticias, mira qué hora es. Luego llego a una habitación, hay una cama y consternación general.”

      Así fue.

      Abrazos circulares.

  4. Danilo says :

    Muy bonito, triste y apropiado.

    Un beso.

  5. raúl says :

    esos recuerdos son como el fairy, concentrados, nucleares, caben en una caja de zapatos, pero dan para 3 o 4 vajillas!!

  6. cartasdesdecantabria says :

    Es impresionante, Pau; una obra maestra y lo digo sin ninguna concesión al entusiasmo; hice (y he visto) mucho cine experimental y muy pocas veces he presenciado las cotas de mimetismo emocional que he sentido al ver este corto.
    Sé que te sorprenderá lo que te voy a decir pero he vuelto a ver, a lo largo del metraje, elementos de mi propio pasado; lo digo en el fondo y en la forma, son cosas que he pensado y que he vivido intensamente.
    Ayuda mucho, eso es cierto, la textura similar al Super 8, que era mi formato matriz (cosas de la edad, supongo) y, también el tono entre intimo y distante que se acerca al panorama vital de este presente que detesto y de ese pasado que idealicé y que se parece a una de las frases que dice el narrador: una estación en la que jamás me bajaré.

    • Pau says :


      Ya no creo en el futuro J., me rindo al presente. En él ya pesa sobremanera la incertidumbre.

      “Ser responsable de tus miserias es algo desagradable. Demasiado para demasiada gente. Todo el mundo coge el mismo avión. Cuando el tren sólo para una vez, puede gustarte más o menos la estación, te puedes quejar de la ciudad y maldecir el país donde has bajado, pero tu conciencia está tranquila. El peso de la responsabilidad se lo otorgas a un ser enorme y monstruoso llamado sociedad. Te lavas las manos con agua putrefacta y te mueves ligeramente por la única estación en la que te han dejado bajar.”

  7. Xota Xota says :

    El tren se ha vuelto a poner en marcha, los colores del mundo me sonríen y tengo la sensación de estar buscando mi propio bosque. Un bosque que no es de árboles, una arboleda que es entendimiento, libertad, sueño y verdad.

    La bicicleta amarilla me llevó un día fuera del pueblo, cuando menos lo esperaba, cuando tuve el suficiente valor para abandonar los miedos que me inventé al calor de la condescendencia de esta carnicería llamada mundo. Y busco entre las ramas, aquello que prevalece, aquello que vive y perdura a pesar de las circunstancias, aquello que no cambia ni cada cinco minutos, ni cada cincuenta años.

    A tu lado siento, que no me dejo nada en el camino. La imaginación crea cuadros que nacen como sueños, pero al formar parte de E, esos cuadros adquieren texturas, colores, olores y perspectivas, para así, dejar de ser ideales y confirmarse como evidencias. Tú me has demostrado que los sueños se cumplen y que la imaginación sirve para inventar el mundo, para deshacer sus formas y crear las que nosotros deseamos. Hay esperanza, hay libertad y hay amor, en su sentido más puro, en su sentido más verde.

    Estamos hablando de la vida. No importan los espectadores, los vecinos, los observadores, ni los jueces. Sólo importa el camino, cada árbol plantado, que conforma nuestro bosque. Nuestros recuerdos en una caja de zapatos.

    Me subo a este tren, en el que no hay andenes, ni paradas, tan sólo un destino. Y me subo con la firme convicción de que acabaré antes de que termine.

    Mi bosque está en movimiento, es azul y es amarillo. Es magia y se puede tocar.

    Viajo contigo. Una estrella vela por nosotros.

    A.V.A.

    “La libertad y la simple belleza son demasiado buenas para dejarlas pasar”.

    • Pau says :


      No recuerdo la última vez que subí a un tren, quizá porque rememorarlo no traiga nada más que humo. Sí puedo revivir la sonrisa con aquellos primeros viajes sobre raíles. No era más que una niña con la ilusión de una adulta. Subir al tren era hacerme mayor.

      Los trenes y las bicicletas tienen un punto de unión muy fuerte en mi infancia. Mis padres nos llevaban a mi hermano y a mí a la estación los fines de semana. Subidos a aquellas BH dignas de un Verano Azul, desafiábamos la ley del más fuerte. De repente todo cobraba sentido, mi hermano quería ser maquinista y yo viajera de por vida. Ahora entiendo el sentido de las cosas.

      Y entiendo por qué tu bicicleta era amarilla y la mía azul. Por qué huías del pueblo, por qué retaba a los trenes en marcha. Ahora comprendo todo aquel empeño por sacar adelante los problemas de matemáticas (“si un tren sale de Valladolid a las… “) que tantos quebraderos de cabeza daban. De algún modo nos estaban guiando en nuestro destino. Y es que la ciencia es irrevocable.

      Las bicicletas no son sólo para el verano ciertamente. Ahora lo sé.

      Me subo a la amarela (y no pienso bajarme). Vámonos, 4mil bosques máxicos nos esperan.

      Perdidiños…

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