Carta a mi abuela

 

Ocaso (2010). Jose Luis Ceña Ruiz

Abuela, ¿por qué me has dejado sola en este mundo de incomprendidos e inconexos? Qué voy a hacer sin ti…

Ya no creo en la justicia, ni en la esperanza, ni en el olvido. Ya no creo en nada. Alguien me arrancó sin ningún tipo de piedad de tus frágiles brazos que me pedían a gritos hace escasamente tres días y ahora me falla el ánimo del gesto y la potencia del corazón.

Ahora sé lo es que tener un profundo e intenso dolor en el pecho, ahora sé lo que es sentir cuchillos de metal atravesando el alma y agonizar en vida.

Dame tiempo, tu marcha está muy reciente y todavía tengo que asimilar que ya no volverás a cocinar con todo tu mimo, ni que ya no sonarás al otro lado del teléfono, ni que ya no me recibirás con besos de bienvenida. Recobraré la entereza poco a poco y con ella vendrá mi sonrisa, aquella que te encandilaba constantemente y te hacía la vida más bonita.

Siempre guardabas en los bolsillos del delantal montones de flores para mí y yo me sentía más guapa que nunca, por dentro y por fuera. Contigo vestía el disfraz de rosa cada día, contigo la vida tenía otros aromas y colores que no consigo alcanzar ahora. Pero lo que tú no sabías es que la auténtica flor que resplandecía en el rosal eras tú, tan guapa por fuera con tu cabello blanco y tu piel envidiable pese al paso del tiempo, pero infinitamente hermosa por dentro. Tan buena y generosa con todos que te olvidabas de ti, y a mí no me dejabas más opción que pronunciarte regañinas. La vida así te ha pagado tanta atención y ternura, no hay derecho joder. ¡¡Maldita sea!!

Ojalá pudiese ponerme en tu lugar y dar la vida por ti abuela, porque todo lo que soy lo debo a tu persona. Tú me enseñaste todo.

Perdóname si alguna vez te he fallado, si no estuve todo lo que tenía que estar. Me pregunto una y otra vez si te cuidé bien. Tu mirada me decía que no lo hacía mal del todo, tus manos hablaban por tus labios ya mudos, me buscaban y me suplicaban que no te soltara y yo me acostaba a tu lado, te acariciaba las mejillas y te llenaba las arrugas de amor.  

Perdóname por no comer tus lentejas. Siempre fui un poco tiquismiquis con el tenedor y aun así tú me consentías con meriendas de Nocilla y bollitos de leche.

Perdóname por no haberte confesado nunca que fui yo quien con diez años partió en dos aquella figurita que decoraba la mesa del salón-comedor. Tenía miedo abuela, el abuelo siempre nos puso las cosas muy claras y yo las percibía negrísimas con los ojos de la infancia. Tenías que verlo ahora, si supieras cómo te ha cuidado y mimado todos estos días de infierno, cómo llora tu pérdida… Únicamente quería estar contigo en tus últimas respiraciones y hacerte tu descanso lo más sencillo posible. La enfermedad le ha debilitado el carácter y es que 60 años juntos compartiendo el mismo techo son muchos años. Cuidaremos de él lo mejor que sepamos y nunca estará solo. Te lo prometo. El abuelo es tu otra mitad y te amará por los siglos de los siglos aquí y allí. Estoy preocupada por él, apenas come y le reprendo, pero le digo que tiene que alimentarse por él y por ti, por cuando ya no podías abrir la boca para mantenerte, y entonces surge un esfuerzo de sus entrañas y asiente con los cubiertos.

Te prometo también que cumpliré todos aquellos deseos que pedías para mí, y que seré feliz sobre todas las cosas, vengan como vengan.

Te prometo que nada ni nadie que no merezca la pena será capaz de lastimarme, ni siquiera de hacerme un rasguño.

Te prometo que tarde o temprano dejaré de llorar. Sé lo que te dolería verme con el rostro hinchado y barrido por la tristeza, eras demasiado humilde para dejar que lloren por ti.

Y te prometo también que no habrá ni un solo día de mi vida que no te piense.

Algún día nos volveremos a encontrar y no nos separaremos jamás.

Te quiero mucho abuela. Te lo he dicho en bajito al oído la última vez que me tumbé a tu lado. Tenías los ojitos cerrados y comenzaba a desfallecer tu inmenso corazón, pero sé que pudiste escucharme. Resbalaba una lágrima.

(Cómo cuesta escribirte en pasado, buffff…).

 

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About Pau

el peatón de mí es una hormiguita

16 responses to “Carta a mi abuela”

  1. Alberto Q. says :

    Siento muchísimo la pérdida de ese ser maravilloso que a buen seguro era tu abuela. Espero y deseo que poco a poco se diluya tu tristeza porque mereces estar feliz.

    Me has hecho llorar, emocionar y temblar con esas letras.

    Tu sensibilidad es extrema y has sabido transmitirla.

    Estoy seguro de que si hiciste algo mal con ella (que lo dudo) te perdonará allá donde se encuentre. Ahora es una estrella más que puebla el cielo y te sonríe desde arriba.

    Tu abuela está orgullosa de ti y los que te quieren, también.

    Abrazo grande.

  2. xavier says :

    Lo siento mucho

    donde quiera que se encuentre tu abuela, ha sentido en su inmenso corazón todo tu amor, a través de cada una de tus palabras y lágrimas

    muchos ánimos para toda la familia y un fuerte abrazo

  3. brujjilla says :

    P. no tengo palabras de consuelo para ti y los tuyos
    Solo te envio todo mi sentir, te acompaño en tus lágrimas y tu tristeza y te tiendo mis manos, para llorar o reir
    Lo siento muchisimo, de verdad, que lo siento muchisimo.

  4. blocdejavier says :

    Un besito (grande). Conociendo (un poco) a la nieta es una lástima no haber podido conocer también a la abuela. Ánimos. Yo también oculté alguna fechoría a los abuelos.

  5. cartasdesdecantabria says :

    Querida linternita: en estos días eres de juguete, vuelves a ser niña y buscas un abrazo que crees que ya no volverás a recibir, pero esto no es así, te lo prometo, sé de lo que hablo lo he vivido y a partir de ahora vendrán mil noches en las que ella te hará compañía; llegaran mañanas en las que te levantarás feliz como me ocurre a mí cuando veo a mi abuelo tan guapo con su traje blanco y paseando feliz por las costas de Tarifa.
    Esto es así, funciona de esta manera: han de irse, se les reclama en otro lugar en el que se compensara esa injusticia de la que hablas porque en él se les devolverá todo el amor que han dado y será multiplicado por mí.
    Se cumplen los plazos de la vida, ellos se van cuando nosotros empezamos a volar con alas propias; nos rebelamos porque sabemos que es justo en ese momento cuando más los necesitamos, pero dale gracias a dios de que pudiste despedirte porque esas palabras y esas caricias te las llevarán en el corazón para siempre.
    Campanilla, tú crees en las hadas, ¿verdad?; pues es ahora cuando has de batir las palmas con más fuerzas porque todas esas flores de su delantal tornaran en lagrimas blancas ahora y después, con el tiempo, en mil sueños que les contaras algún día a tus hijos y, más tarde a tus nietos; es solo la vida que rueda preciosa.
    Quizá te suene extraño que te diga esto, pero tienes un nuevo motivo de felicidad: a partir de este momento ya es tuya para siempre; ella estará a tu lado cuando lo necesites (o cuando veas un plato de lentejas) :); agradecerás cualquier cosa que te la traiga al recuerdo.
    Hoy te envío un abrazo azul; algún día te hablaré de ellos; hoy siéntelo, solo eso.
    Llora todo lo que te dela gana; ahora lo necesitas, recuerda que cada lagrima es un sentimiento de amor y en estos momentos no debes ahorrarles.
    Mil millones de besos, niñuca; hoy has hecho llorar un poquito a este viejo dinosaurio y eso no vale. 🙂

  6. Aitor González says :

    Creo que por una vez en mi vida puedo decir eso de que siento la pérdida de alguien por otra persona. Quizás siempre he sido muy frío y me ha costado dar el pésame a alguien por una persona a quien ni siquiera he conocido por que no he sabido ponerme en su lugar, pero ahora mismo creo que sí puedo, y me veo capaz de decirte que lo siento mucho.
    Cualquier cosa que puedas necesitar y yo sea capaz de darte, solo pídela.

    Un abrazo bien fuerte.

  7. raúl says :

    joder, se me ha encogido el corazón, qué maravilla de carta! siento mucho la pérdida, yo también me quedé sin abuelos este año, uno detrás de otro, en 10 días. estaba claro que no podían estar mucho tiempo separados!

  8. Danilo says :

    Mi muy querida Pau.

    No hay muchas cosas que pueda decir que te ayuden en este momento. Únicamente puedo decirte que lo siento mucho y que desde el otro lado del mundo te mando un abrazo gigante.

    Saludos, abrazos y besos.

  9. Pablo says :

    Lo siento muchísimo. Te mando miles de besos y un abrazo enorme.

  10. nessarosse says :

    Una pérdida insustituible, entiendo tu desconsuelo. Ánimo.

  11. cristinafra says :

    Unos sentimientos muy profundos cuando la perdida es muy dolorosa.
    Animos

  12. jotaemebede says :

    Un bico, Pau… esta vez siento que no puedo dejar aquí nada mejor.
    Jota.

  13. Pau says :


    Reúno las fuerzas necesarias para agradeceros de un modo general, los ánimos y las manos tendidas que me habéis ofrecido cada uno de vosotros, bien vía linterna o vía mail.
    Muchísimas gracias de corazón, a todos.

  14. ghibliphotomusic says :

    Besos lejanos.Bicos cercanos.

  15. larrouy says :

    He estado algo desconectado de los blogs pero ni que decir tiene que te acompaño en todo lo que estás pasando. Un saludo enorme lleno de afecto

  16. Pau says :


    ghibli y larrouy, mis letras de agradecimiento también son para vosotros (aunque hayan llegado antes).

    Bicos grandes.

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