Archive | febrero 2012

Antagonismo

 

Un recuerdo es algo que te caldea el cuerpo por dentro, pero que, al mismo tiempo, te desgarra por dentro con violencia.

Haruki Murakami

 

Tú duermes, ya lo sé

 

Ilustración Tran Nguyen

Tú duermes, ya lo sé.
Te estoy velando.
No importa que estés lejos,
que no escuche
tu cadencia en la sombra;
no importa que no pueda
pasar mi mano sobre tu cabeza,
tus sienes y tus hombros.

Yo estoy velando, siempre.
No importa que no pueda acurrucarme
para que tú me envuelvas sin saberlo,
para que tú me abraces sin sentirlo,
para que me retengas
mientras yo tiemblo y digo simplemente
palabras que no escuchas.
Yo puedo estar tan lejos
pero sigo velando cuando duermes.

Julia Prilutzky

 

Una caja de cartón

 

En un mundo tan pequeño. Mercromina

Vive en una caja de cartón con una lámpara de plástico y un lápiz azul en su cabeza. Dibuja el mundo a su manera, con siluetas sin bordes dentados y acolchado en las puertas. Con islas en las que no sube la marea y acantilados que no duelen. Con luces ardiendo al otro lado de la cristalera.

Vive en una caja de cartón que no quiere reciclar, pero el mundo ahí fuera es peligroso, golpea, contamina.

 

La gallina ciega

 

La gallina ciega (1789). Goya. Museo del Prado, Madrid

Es el único cartón para tapiz destinado al domitorio de los infantes del Pardo que llegó a realizarse. El proyecto de cinco cartones, cuyos bocetos fueron presentados al rey hacia fines de 1788, se interrumpe tras la ejecución del primero a causa de la muerte de Carlos III el 14 de diciembre de 1788. El nuevo rey, Carlos IV, relevó a Goya del encargo el 11 de febrero del año siguiente y le confió la ejecución de cartones para tapices destinados a su despacho privado. Los estudios inconográficos han señalado que en esta tela Goya empieza a modificar el sentido de la “fiesta campestre” setecentista, abriendo el camino que conducirá al Déjeuner sur l`herbe (El almuerzo sobre la hierba) de E. Manet.

La inocencia del tema pastoral se convierte en sofisticación, en artificio; los personajes ya no tienen vida propia sino que semejan marionetas que actúan en un proscenio paisajístico. El significado que subyace a la representación de la gallina ciega es el de la ceguera del amor, que quita la vista y el discernimiento a su víctima. En el cielo azul, como las montañas del registro inferior, se abren las alas de un anfiteatro de nubes rosadas; en un primer plano los jóvenes aristócratas ofrecen el acostumbrado espectáculo de riqueza colorista merced a sus sofisticados atavíos. El corro que gira y se divierte tiene un punto de extrema movilidad a su derecha, donde el joven de los ojos vendados intenta tocar con el cucharón de madera a sus compañeros, que, ondulando e inclinándose, lo rehúyen, pero al otro lado del cuadro atrae nuestra atención una figura femenina con vestido rosa y gorro de volantes azules, que permanece inmóvil y en posición frontal como una estatua, absorta y con la mirada fija más allá del lienzo, deteniendo la guirnalda de movimientos sin que los demás parezcan darse cuenta. En el punto de distanciamiento que introduce esta figura ausente parece intuirse un primer escalofrío de inquietud, de vacío, que atravesara el ideal aristocrático del pintor.