Archive | 8 noviembre, 2011

De trizas corazón


Revolving Doors (1968). Richard Estes

Clavaste la mirada en mis ojos implorantes por dentro, pero fuera escurridizos de tus luceros por miedo patente a no sobrevivir al despegue. Avecinaba aguacero.

Abrazaste mi sustento, lo mejor que tengo, dices, lo que me hace grande y a la vez insignificante. Y a mí no se me ocurrió otra cosa que encogerlo letra a letra.

Como siameses de quirófano, las agujas del reloj hicieron trizas nuestras vísceras y nos vimos obligados a abandonarlas en aquel hospital aéreo.

Nos dejamos. Nos fuimos aislando para reencontrarnos en la memoria de los encuentros.

Clavaste la mirada en mis ojos implorantes por dentro, y ahí persiste. Ahí y en el suelo resistiendo las pisadas de los viajeros.