Archive | enero 2011

Reconstrucción

 

es el mejor momento, reconocer, sentir a veces tanto miedo, y entender que justamente ése es el gesto más valiente.

y aceptar que no todo es tan fácil, y que no siempre los huesos aguantan el peso.
Reconstrucción.

 

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Versión original

 

La silla de Gauguin (1888) Van Gogh, Museo Nacional Van Gogh, Amsterdam

Mesa para cuatro, número angular, un extra se suma a la función. Impares.

A pares los ojos colorados, ausentes los guiños verdes. Storyboard.

Alfombra de hojas secas y vapor de humo. Efectos especiales.

 

Lenguaje jeroglífico y fotogramas a color,

una imagen vale más que mil palabras,

cuatro imágenes, más que cuatro mil palabras.

Vacío como el mueble bar de una  flapper de antaño,

vacía como la silla de Gauguin, voy entendiendo el atrezzo.

 

Helada

Ilustración A. T. Whim

Tiritar.

Fin de semana barrido por el frío geométrico, molinos d viento volando lunares blancos sobre fondo azulón, piernas desencartonando rodillas que se resquebrajan en pasos cortos, lentos.

Fuertes corrientes internas de aire gélido, sentimientos inexpresivos entumecidos de los pies a la cabeza.

Mirar al cielo es contemplar noche estrellada sin estrellas, luna llena tiritando hasta menguar.

Jamás había experimentado el frío de aquella forma, cuchillos que calan los huesos hasta traspasar las costillas y perforar el corazón.

 

Destilación

 

La cabellera (1952) Matisse.

Post Blue. Placebo

Correr, correr sin parar hasta el final del túnel,

seguir corriendo, apurar pulsaciones.

Agitación, ganas de estallar.

 

Emerger de la boca del lobo, tropezar con la luz celestial,

soltar la melena al viento, amortiguar impresiones.

Garganta profunda, pulmones asfixiados.

Suspensión,

agua limpia, pura, incolora.

 

Untitled

Sin título (1985) JeanMichel Basquiat, Moma, Nueva York

Conjugo verbos a diestro y siniestro en mi azotea,

las vistas son anárquicas desde aquí arriba, no aptas para anablefóbicos.

Y aunque la clarividencia vive de operaciones matemáticas básicas,

crea conjuntos vacíos en milésimas de segundo.

¿Qué andarás haciendo ahora?

 

A tientas

91, rue de Turenne (1911) Eugène Atget, Moma, Nueva York

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago, la lluvia
los rostros insepultos, la ceniza
la sonrisa del necio, las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre
se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias
se avanza a tientas / vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.

Mario Benedetti

 

El columpio

 

Jean-Honoré Fragonard (1767) The Wallace Collection, Londres

Rodney Smith