Archive | 4 noviembre, 2010

Azul oscuro

Desnudo azul IV (1952)  H. Matisse, Niza, Musée Henri Matisse

No seré yo quien te hable de mis virtudes, pero sí te contaré mis defectos.

Son parte de mí, la cara oscura de la moneda, ese color que no todos entienden o respetan, o simplemente no desean compartir.

No son pocos ni carentes de importancia, nadie dijo que fuera sencillo entenderlos. A veces pican, a veces rascan, a veces arañan. Puede resultar complicado dejarlos volar libremente, lo sé.

Te cuento unos cuantos.

Soy impaciente, nerviosa e intranquila,

muy exigente conmigo misma y a veces con los demás,

perfeccionista a rabiar,

cabezona hasta la médula,

maniática y ordenada (sí, ser ordenada me han dicho que es un defecto),

también pienso demasiado, lo sé, y me preocupo por cosas carentes de importancia,

me agobio en exceso,

no requiero de mucha fuerza de voluntad,

soy sensible como el diente de león,

vergonzosa como un tomate,

y miedosa, por qué no… ¡¡¡Uhhhhhhh!!!

Pero mis defectos son mi segunda piel, no puedo desprenderme de ellos así sin más.