Archive | octubre 2010

Cerca

 

No necesito vivir en un palacio,

me basta una biblioteca y muchos libros de tu vida.

No necesito un príncipe azul,

me basta un ¡¡buenos días princesa!!

No necesito correr por los pasillos de un castillo,

me basta que me construyas uno de arena.

No necesito que me regales flores,

me basta pasear por el campo de amapolas de Monet.

No necesito navegar en trasatlántico por alta mar,

me basta un barquito de papel para fluir por tus venas y anclar en tu corazón.

No necesito sentirme entre algodones,

me basta contemplar las nubes desde la tierra.

No necesito montar en globo,

me basta uno de feria en mi mano derecha.

No necesito que bebas los vientos por mí,

me basta que luches contra él y brindes conmigo por la victoria.

No necesito que me prometas el polo sur,

me basta que me invites a uno de naranja.

No necesito un diamante en el dedo,

me basta una piedra de tu playa en el bolsillo.

No necesito el fuego de una chimenea,

me bastan tus pies jugando con los míos bajo la manta de invierno.

No necesito surcar el cielo en avión,

me basta dibujar una línea blanca con tu dedo desde mi ventana.

No necesito que me guíes a las estrellas,

me basta soñar la noche estrellada de Van Gogh a tu lado.

No necesito que me lleves a bailar,

me basta que me subas a tus pies.

No necesito que me digas cosas bonitas,

me basta que tus ojos hablen por ti.

Pero ni siquiera necesito las cosas que me bastan.

Sentirte cerca, eso es todo.

 

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Zapatillas viejas

 

He salido a la calle en busca de unos zapatos nuevos.

Los adoquines cronometran a diario millones de pisadas infinitas. Unas sin dirección, otras con rumbo fijo, algunas mueren en un portal o paran a descansar.

Mi reflejo en el cristal y mis pies ojeando zapatos.

Modelos de todo tipo, altos, medios, bajos, con cordones o hebillas, cada cual más bonito.

Montañas de zapatos desaparejados, cajas con un sólo pie, números a puntapié.

Revuelvo y  desordeno  hasta encontrar unos que me gustan. Esos más chulos, esos más vistosos me lastiman y acaban por herirme en cuatro pasos.

Mis pies son tan sensibles…

Ellos soportan todo mi ser, mis pensamientos y emociones, mi vida.

Hay montones de pares y aún así son difíciles de encajar en mis frágiles deditos.

Mis pies son tan sensibles…

Busco unos zapatos mágicos, de esos que te obligan a bailar, a sonreír paso a paso, a recorrer ciudades, a escalar montañas. Esos que te llevan hasta el cielo.

Busco unos zapatos sencillos, de esos que no complican el trayecto.

Entonces, caigo en la cuenta y me voy sin más. Decido volver a mi casa a por mis zapatillas de siempre, esas tan cómodas y fieles a mis pasos, esas que nunca me hicieron daño en mis largas e intensas caminatas.

 

These boots are made for walking

 

You keep saying you’ve got something for me.
something you call love, but confess.
You’ve been messin’ where you shouldn’t have been a messin’
and now someone else is gettin’ all your best.

These boots are made for walking, and that’s just what they’ll do
one of these days these boots are gonna walk all over you.

You keep lying, when you oughta be truthin’
and you keep losin’ when you oughta not bet.
You keep samin’ when you oughta be changin’.
Now what’s right is right, but you ain’t been right yet.

These boots are made for walking, and that’s just what they’ll do
one of these days these boots are gonna walk all over you.

You keep playin’ where you shouldn’t be playin
and you keep thinkin’ that you´ll never get burnt.
Ha! I just found me a brand new box of matches yeah
and what he know you ain’t had time to learn.

Are you ready boots? Start walking!

 

Eclipse de luna

 

Algunos círculos (1926) W. Kandinsky. Guggenheim Museum, Nueva York

El silencio ha venido a buscarme.

Oscuro e intangible cose mi voz con puntadas de hilo metalizado.

Me ciega con párpados de hormigón,

me petrifica con ojos de Gorgona,

me destruye el alma,

¡¡¡BOOM!!! Una bomba en el corazón.

Pero en medio del eclipse flotan colores que hablan.

Planetas, satélites de todos los tamaños y tonalidades,

delicados matices cromáticos.

recupero mi voz, hay vida.

 

El apartamento

 

— El espejo… se ha roto.
— Ya lo sé, me gusta así. Así me veo tal y como me siento.

El apartamento (1960) Billy Wilder

 

Motricidad


Te presto mis piernas para que camines sin rumbo

te las presto si las tuyas notan cansancio.

Aunque firmes y constantes, sólidas y eternas

también saben titubear al compás de tus estímulos.

Si me llamas te conceden cuatro pasos

si me invitas a bailar, cuarenta zapateados

si me cocinas, muslos de pollo

si me diviertes con peces payaso, saltos de risa

si me empujas al mar, primero el dedo gordo

si me sugieres escalar montañas y alcanzar cimas, pliegues y despliegues

si me insinúas playas desiertas, cruce de piernas

si capturas mariposas para mí, mariposillas del tobillo a las rodillas

si me cobijas en tus brazos, entrelazadas dos a dos

si me soplas la oreja, equilibrios con la izquierda

si me besas con labios de chocolate, derretimiento instantáneo

si me cuentas corderos, vuelan por el cielo

y si me miras intensamente, temblores constantes.

Te presto mis piernas de sabores en cualquier época del año,

de apetitosa nata en invierno, de delicioso chocolate en verano.

Te las presto desinteresadamente con la única condición de que te traigan hasta mí.

Te las presto cuántas veces sea necesario.

Te presto mis piernas ayer, hoy, mañana.

Zzzz…

20060904123258-ovejas-con-insomnio-rob-scotton

Y las ovejas… ¿qué cuentan para dormir?
No lo sé… Yo sólo sé que ya no cuento ovejas,
cuento corderos, 4.000 millones de corderos.