Archive | 6 septiembre, 2010

Los recolectores de aceitunas

Los recolectores de aceitunas, Saint Rémy (1889) Vincent Van Gogh, óleo sobre lienzo, 72,4 x 89,9 cm, colección particular

Este cuadro data de un momento crucial en la corta vida de Vincent Van Gogh (1853-1890). Artísticamente estaba en la cúspide de su carrera, realizando cuadros radicalmente diferentes a los de sus contemporáneos. Sin embargo, su frágil salud había comenzado a empeorar. Tras el colapso que sufrió en diciembre de 1888 fue ingresado en el sanatorio de Saint-Paul-de-Mausole, en Saint Rémy. Durante el largo período de recuperación, Van Gogh comenzó a pintar olivos. En total produjo catorce telas con esta temática entre el verano de 1889 y la primavera siguiente, entre las que se cuenta esta escena de la época de la cosecha.

A Van Gogh le gustaba expresar sus emociones mediante formas naturales, y los olivos resultaron un medio perfecto para plasmar su angustia personal. Las retorcidas y nudosas ramas de los árboles le recordaban a los brazos humanos, alargados y anhelantes; las pinceladas nerviosas pero controladas del artista son un tranquilo grito de auxilo. Además, estaban también las connotaciones bíblicas. Para Van Gogh, que había sido predicador laico durante su juventud, las ramas estaban inextricablemente ligadas al sufrimiento de Cristo en el jardín de Getsemaní, en el monte de los Olivos.

Van Gogh tenía muy presente la conexión bíblica porque en 1889 Paul Gauguin había pintado una versión de Cristo en el jardín de los Olivos en el que el Mesías tenía los rasgos del pintor. A Van Gogh le gustó la idea, pero jamás se sintió cómodo pintando escenas imaginarias.  Prefirió dar “una expresión de angustia sin apuntar hacia el histórico jardín de Getsemaní”.