Archive | julio 2010

El tiempo de las cerezas

 

Es momento de ir, yéndose poco a poco
el tiempo de las cerezas
nunca llega en noviembre
no me apetece escribir, hay otras formas de huir
y estar loco por solo… solo por loco

Ahora sé que encontrarás por ahí
a otros mejores.
No te preocupes por mí soy como los gatos y caigo de pie..
y no me duele cuando me hacen daño

Hay cercos invisibles para doctrinas increíbles
pequeños catecismos para onanistas de abadía
hicieron trizas para siempre
a esta soledad compartida
Santa Lucía vista de lince no ve con claridad.

Ahora sé que encontrarás por ahí
a otros mejores.
No te preocupes por mí soy como los gatos
y caigo de pie… y no me duele cuando me hacen daño
No te preocupes por mí soy como los gatos
y caigo de pie… y no me duele.

(Enrique Bunbury/Nacho Vegas)

 

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Existencia invertida

Relaciones peligrosas (1936) René Magritte


“El analista no hace sino devolverle al analizante (paciente) su mensaje invertido, como si se tratara de un espejo (en el cual el analizante se puede reconocer)”.

Jacques Lacan


Azul

El individuo con color azul es una persona con grandes dotes comunicativas y de grandes ideales. Es una persona a la que le gusta la franqueza y sinceridad y prefiere decir las cosas a la cara que andar a escondidas. Su lema bien podría ser el de “siempre con la verdad por delante”, aunque a veces esa verdad pueda herir a alguien. Algo diplomáticos, son muy divertidos y siempre están buscando cosas que hacer.

Disfrutan empezando todo tipo de proyectos, pues lo que más les gusta en esta vida es aprovechar y aventurarse en cualquier cosa o situación. Saben escuchar sus intuiciones y les prestan mucha atención a pesar de que todo el mundo le diga lo contrario. Tienen muchas ganas de vivir la vida y transmiten optimismo y alegría a los demás.

Poseen una gran fortaleza de espíritu y su mente suele estar muy abierta para debatir, reflexionar y pensar cualquier cosa. No desean que se les encasille de una determinada manera y es por ello que a algunas personas les podrían parecer algo “locos”.

Este color como secundario indica que estamos atravesando una etapa en la que nos sentimos bien, nos sentimos esperanzados y deseosos de vivir la vida al máximo. Es posible que tengamos algún proyecto en mente o que estemos realizando un montón de actividades diferentes. Tenemos muchas ganas de hablar, de comunicarnos con los demás y contar todo aquello que consideramos que debe ser contado. Transmitimos seguridad y alegría.

Como contrapartida el individuo con color azul puede llegar a ser demasiado inestable. Sus estados de ánimo pasan con demasiada facilidad de lo feliz a lo triste y si se deja arrastrar puede tender fácilmente a la depresión. Además como siempre necesita estar haciendo algo es corriente que lleguen a estresarse. Les resulta difícil y a veces casi imposible relajarse.

Es el color que más se considera como símbolo espiritual. Se le compara con la transparencia del aire, del agua, del cristal y del diamante. También con el mar, el cielo, el espacio, puesto que no bloquean la mirada sino que la dejan perderse en ellos. Envía una vibración de equilibrio, de armonía y de alegría de vivir. Agranda el espacio a la vez que lo vuelve luminoso. El azul, todo profundidad y frescura, contiene una promesa de libertad. Simboliza la calma de una mar tranquila, la suavidad de modales, la ternura, el amor a la vida. Representa la plenitud de los más fervientes anhelos de unificación y de comunión con la naturaleza, la verdad y la confianza, el amor y la dedicación, la sumisión y la devoción. Simboliza lo tradicional, los valores permanentes, la eternidad sin tiempo.

La contemplación de este color – mientras más oscuro, mejor – tiene un efecto pacificante para el sistema nervioso central. La presión de la sangre, los ritmos del pulso y de la respiración se lentifican, dando lugar
a la actuación de los mecanismos auto-protectores del organismo y produciendo una tranquilidad saludable. Los lugares donde uno busca relajarse debieran tener reflejos azules. Un entorno azul oscuro es lo más adecuado para practicar meditación. La luz azul hace volver el sueño en algunos casos de insomnios rebeldes.

Cuando este color es el preferido por una persona en un test, revela una necesidad por quietud, paz, armonía, descanso, relajación y oportunidad para equilibrarse interiormente. Se desea un entorno calmo y ordenado, libre de disturbios y presiones, en el que los eventos puedan desenvolverse en forma suave a lo largo de líneas más o menos tradicionales, y donde las relaciones con los demás sean plácidas y libres de confrontaciones. Muestra una necesidad de sentir que se puede confiar en quienes lo rodean y de percibir que ellos a su vez confían en él.

Si este color es rechazado, significa que existe una intensa frustración por la carencia de todo lo descrito anteriormente, lo que conduce a un estado de ansiedad e, incluso, de angustia. Hay desasosiego, desaliento, deseos de escapar cortando todo tipo de lazos, sean emocionales, sociales o laborales. Hay falta de concentración, dificultades de aprendizaje en los niños, conducta inconsistente y agitación mental. Esta profunda inestabilidad puede llevar a la búsqueda de compensaciones, ya sea por una conducta sexual promiscua o por la práctica de deportes de alto riesgo. Si esa situación se prolonga demasiado tiempo, conduce a perturbaciones del sistema nervioso y a trastornos cardiovasculares.

Es aconsejado para calmar las neuralgias, el asma, los reumatismos, las crisis nerviosas y la hipertensión por sus propiedades analgésicas y antiespasmódicas.

 

La marioneta de trapo

Si por un instante Dios se olvidara de que soy una marioneta de trapo, y me regalara un trozo de vida, posiblemente no diría todo lo que pienso, pero, en definitiva pensaría todo lo que digo.

Daría valor a las cosas, no por lo que valen, sino por lo que significan.

Dormiría poco y soñaría mas, entiendo que por cada minuto que cerramos los ojos, perdemos sesenta segundos de luz.

Andaría cuando los demás se detienen, despertaría cuando los demás duermen, escucharía mientras los demás hablan, y ¡cómo disfrutaría de un buen helado de chocolate…!

Si Dios me obsequiara un trozo de vida, vestiría sencillo, me tiraría de bruces al sol, dejando al descubierto, no solamente mi cuerpo, sino mi alma.

Dios mío, si yo tuviera un corazón…. escribiría mi odio sobre el hielo, y esperaría a que saliera el sol.

Pintaría con un sueño de Van Gogh sobre las estrellas un poema de Benedetti, y una canción de Serrat sería la serenata que le ofrecería a la luna.

Regaría con mis lágrimas las rosas, para sentir el dolor de sus espinas, y el encarnado beso de sus pétalos…

Dios mío, si yo tuviera un trozo de vida… no dejaría pasar un solo día sin decirle a la gente que quiero, que la quiero.

Convencería a cada mujer de que ella es mi favorita y viviría enamorado del amor.

A los hombres les probaría cuan equivocados están al pensar que dejan de enamorarse cuando envejecen, sin saber que envejecen cuando dejan de enamorarse.

A un niño le daría alas, pero dejaría que él solo aprendiese a volar.

A los viejos, a mis viejos, les enseñaría que la muerte no llega con la vejez sino con el olvido.

Tantas cosas he aprendido de ustedes los hombres…..

He aprendido que todo el mundo quiere vivir en la cima de la montaña, sin saber que la verdadera felicidad esta en la forma de subir la escarpada.

He aprendido que cuando un recién nacido aprieta con su pequeño puño por vez primera el dedo de su padre, lo tiene atrapado para siempre.

He aprendido que un hombre únicamente tiene derecho de mirar a otro hombre hacia abajo, cuando ha de ayudarlo a levantarse.

Son tantas cosas las que he podido aprender de ustedes, pero finalmente de mucho no habrán de servir porque cuando me guarden dentro de esta maleta, infelizmente me estaré muriendo.

(Atribuído erróneamente a G. García Márquez. Autor original Johnny Welch).


El atrapalgodones

Fotografía Chema Madoz (2004)

 

Esperanza

“Si la mañana no nos desvela nuevas alegrías y si por la noche no nos queda ninguna esperanza ¿es que vale la pena vestirse y desnudarse?”

Johann Wolfgang von Goethe

Esperanza y desesperanza de Ángel Ganivet (1977) E. Arroyo


Nebulosa consumida

Fotografía: Chema Madoz (1999)