Archive | 15 abril, 2010

El caballero de la mano en el bajo

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Una sonrisa

Una sonrisa no cuesta nada, pero da mucho.

Enriquece a aquellos que la reciben,
sin empobrecer a aquellos que la dan.

Sólo florece un instante, pero su recuerdo
a veces dura para siempre.

Nadie es tan rico o poderoso que pueda
prescindir de una sonrisa, y nadie es
tan pobre que no pueda enriquecerse con ella.

Una sonrisa proporciona felicidad en el hogar,
favorece el trato en los negocios, y es
la contraseña de la amistad.

Proporciona descanso al exhausto, estimula
al decaído, reanima al triste, y es
el mejor antídoto natural para los problemas.

Con todo no puede ser comprada, mendigada,

pedida o robada, ya que es algo que

no tiene valor para nadie hasta que se regala.

Algunas personas están demasiado cansadas
para dar una sonrisa.

Dales una de las tuyas, pues nadie necesita
una sonrisa tanto como aquel que no tiene
nada más que dar.

(Anónimo)

Timotea la fea

Timotea era buena y fea

Timotea duerme en la azotea.

La mamá de Timotea le dice que lea.

Timotea la fea se pone a leer

lee que te lee

y se le cambia la cara,

le crecen los ojos,

se convierte en guapa.

Y a Timotea,

la fea,

¡la nombran miss europea!

 

(Gloria Fuertes)

 

Diez razones para odiarte

Odio cómo me hablas
y también tu aspecto.
No soporto que lleves mi coche
ni que me mires así.
Aborrezco esas botas que llevas
y que leas mi pensamiento.
Me repugna tanto lo que siento, que hasta me salen las rimas.
Odio, odio que me mientas, y que tengas razón.
Odio que alegres mi corazón, pero aún más que me hagas llorar.
Odio no tenerte cerca
y que no me hayas llamado aún.
Pero sobre todo odio no poder odiarte,
Porque no te odio.
Ni siquiera un poco.
Nada en absoluto.

El Gabinete del doctor Caligari

 

El gabinete del doctor Caligari (1919) es la piedra angular de un tipo de cine fantástico y estrafalario que floreció en la Alemania de los años veinte, y ha sido vinculado, a veces de manera poco legítima, con el movimiento expresionista. Si gran parte del desarrollo del cine en sus dos primeras décadas fue encaminado hacia la concepción de Lumière de “una ventana abierta al mundo”, con historias de ficción o documentales presentados de una manera emotiva, con la intención de que el público olvidara que estaba viviendo una película, El gabinete del doctor Caligari vuelve al estilo de George Méliès y presenta sin cesar efectos teatrales mágicos y estilizados que exageran o caricaturizan la realidad. En esta película encontramos funcionarios sentados en taburetes de una altura ridícula, sombras pintadas en las paredes y en los rostros, decorados donde abundan las formas recortadas, exteriores pintados, y telones de fondo e interpretaciones estilizados hasta rozar la histeria.

Los guionistas Carl Mayer y Hans Janowitz ambientaron la película en este mundo desarticulado, y tanto el director Robert Wiene como los escenógrafos Hermann Warm, Walter Roehrig y Walter Reimann introdujeron un giro en cada escena e incluso en los rótulos explicativos para insistir en esto. Fritz Lang, propuesto como director en un principio, sugirió que el estilo radical de El gabinete del doctor Caligari sería excesivo para el público si no se añadía algún tipo de “explicación”. Lang esbozó unas líneas argumentales en las que el héroe Francis (Friedrich Feher) narra la historia-acerca del doctor Caligari (Werner Krauss), el siniestro charlatán hipnotizador, su esclavo sonámbulo Cesare, sujeto a su poder hipnótico (Conrad Veidt), y una serie de asesinatos en la pequeña ciudad de Holstenwall-, y al final descubrimos que está ingresado en un manicomio y que, al estilo de El mago de Oz, ha imaginado un relato que reúne a diversas personas de su entorno. Esto rebaja el tono autoritario de la película, cuando el doctor Caligari, en la historia principal el director de un manicomio que ha perdido la razón, resulta ser un hombre decente decidido a ayudar al héroe. Sin embargo, el manicomio del relato principal es el mismo manicomio “irreal” que se ve en el flashback, lo cual consigue proyectar cierta incertidumbre sobre toda la película, no solo sobre la historia de Francis. De hecho, al revelar que la visión expresionista es la de un demente, la película hasta podría apelar a los conservadores que se consideraban propio de dementes todo arte moderno.

Wiene, menos innovador que la mayoría de sus colaboradores, hace muy poco uso de la técnica cinematográfica, con la excepción del flashback dentro de otro flashback, cuando Krauss enloquece por culpa de las instrucciones sobreimpuestas de que “ha de convertirse en Caligari”.

La película descansa por completo sobre artificios teatrales, con la cámara fija en el centro del escenario mientras se muestran los decorados, y los actores (sobre todo Veidt) aportan todos los movimientos o momentos de impacto. La intervención de Lang consiguió convertir la película en una extraña especie de obra ambigua: una película artística para el público de clase alta que aprecia sus innovaciones, pero también una cinta de terror con truco.

Con su ambiente de espectáculo de feria, el científico loco y el monstruo ataviado con leotardos que secuestra a la heroína, El gabinete del doctor Caligari es uno de los títulos clave del género de terror primitivo, pues introduce imágenes, temas, personajes y formas expresivas que serían fundamentales en el Drácula de Tod Browning y el Frankenstein de James Whale, ambas de 1931.

 

Siete minutos para dejarse llevar

 

Letra original: Now I’ve heard there was a secret chord
That David played, and it pleased the Lord
But you don’t really care for music, do you?
It goes like this
The fourth, the fifth
The minor fall, the major lift
The baffled king composing Hallelujah

Hallelujah…

Your faith was strong but you needed proof
You saw her bathing on the roof
Her beauty and the moonlight overthrew her
She tied you
To a kitchen chair
She broke your throne, and she cut your hair
And from your lips she drew the Hallelujah

Hallelujah…

You say I took the name in vain
I don’t even know the name
But if I did, well really, what’s it to you?
There’s a blaze of light
In every word
It doesn’t matter which you heard
The holy or the broken Hallelujah

Hallelujah…

I did my best, it wasn’t much
I couldn’t feel, so I tried to touch
I’ve told the truth, I didn’t come to fool you
And even though
It all went wrong
I’ll stand before the Lord of Song
With nothing on my tongue but Hallelujah

Hallelujah…

Traducción: He oído que existe un acorde secreto
que David solía tocar, y que agradaba
al Señor.
Pero tú realmente no le das mucha
importancia a la música, ¿verdad?
Era algo así como la cuarta, la quinta
cae la menor y sube la mayor.
El rey, confundido, componiendo un aleluya.

Aleluya…

Tu fé era fuerte, pero necesitabas una prueba.
La viste bañarse en el tejado.
Su belleja, y el brillo de la luna, te superaron.
Te ató a la silla de su cocina.
Rompió tu trono, y cortó tu pelo.
Y de tus labios arrancó un aleluya.

Aleluya…

Dices que tomé su nombre en vano.
No conozco siquiera su nombre.
Pero si lo hice, bueno, realmente, ¿qué significa para tí?
Hay un resplandor de luz
en cada palabra.
No importa la que hayas oído.
La sagrada o la rota. Aleluya.

Aleluya…

Hice lo mejor posible, no fue mucho.
No podía sentir, así que intenté tocar.
Dije la verdad, no te tomé el pelo.
Y aún así
todo salió mal.
Permaneceré ante la oración del Señor,
sin nada en mi lengua más que el aleluya.

Aleluya…