Archive | 13 abril, 2010

Diagrama tántrico del pie derecho

Diagrama tántrico del pie derecho (1800), Anónimo. Guache y acuarela sobre papel. Colección particular.

La reflexología es el estudio de las terminaciones nerviosas del pie como reflejo de las distintas partes del cuerpo. Localizando los correspodientes puntos energéticos del pie, se puede estimular y armonizar el funcionamiento de los intestinos, los riñones, los pulmones y la piel. El diagrama tántrico del pie derecho, un yantra o mapa de instrucciones que sirve para la práctica, señala las estructuras internas con un conjunto de símbolos, números o figuras geométricas.

Su intención era servir de guía a los prácticos sanitarios de la época o a la posteridad, a los futuros seguidores de las ciencias médicas y cosmológicas; representa una búsqueda pura y directa del conocimiento.

El pie derecho, en color rosa, está flanqueado por unos triángulos que simbolizan los elementos activo y retroactivo de la terapia reflexológica.

En la práctica hindú, la parte derecha del cuerpo se asocia a la rectitud. La caracola y el loto, símbolos de la iluminación, representan el estómago y los intestinos. La espada y las demás armas equivalen a los pulmones y a los ojos respectivamente.

El diagrama, de armónicos colores y acabado luminoso, plasma la belleza de una ciencia holística de los ámbitos espiritual y físico.

Saturno devorando a sus hijos

Saturno devorando a sus hijos (Francisco de Goya) 1821-1823, mural traspasado a tela, 146 x 83 cm, Museo del Prado, Madrid

En 1819, Francisco de Goya y Lucientes (1746-1828) adquirió en Madrid la Quinta del Sordo. El nombre de la finca siguió siendo adecuado para el nuevo inquilino, porque Goya, como el anterior dueño, había perdido la audición. El artista pintó directamente en la pared de revoque de la quinta una serie de imágenes psicológicamente perturbadoras: las pinturas negras (1818-1823).

Las obras no estaban destinadas al público en general, y hubo de transcurrir mucho tiempo antes de que fueran trasladadas del muro a una tela para ser depositadas en el Prado.

El aterrador Saturno ilustra el mito del dios romano que, temiendo que sus hijos lo derrocaran, decidió comérselos. A partir del mito, el cuadro podría tratar de la cólera de Dios, del conflicto entre la edad madura y la juventud o de Saturno como encarnación del tiempo que todo lo devora. Goya había cumplido setenta años y había sobrevivido a dos enfermedades, de modo que quizá le angustiara su propia mortalidad.

Se dice que el artista se inspiró en el retrato barroco que Pieter Paul Rubens hizo del mito: Saturno devorando a su hijo (1636). Ahora bien, la versión de Goya es mucho más oscura en todos los sentidos. La mirada de ojos desorbitados de la divinidad sugiere locura y es inquietante que no parezca preocuparle el horrible acto que comete.

Por otro lado, se tiene constancia de que, en la imagen original, Saturno mostraba el falo parcialmente erecto. En 1823, Goya se mudó a Burdeos. Más tarde volvió a España, pero pronto regresó a Francia, donde murió en 1828.

Las tres edades de la vida (1905). Klimt

Este cuadro evoca a los humanos, el destino, las edades de la vida y el papel central de la mujer, pero también la infinidad del cosmos y la fundición de los sexos, rodeada por una plétora de ornamentación biológica y motivos de penetración. Microcosmos y macrocosmos se intercalan en un mosaico lleno de alusiones y en un chorro de colores.

A la vista de una sociedad en la que la muerte y la sexualidad son vistas como elementos del caos y excluidos como prohibidos, Klimt parece relegado, a partir de ahora aún más, al camino espinoso, inquieto, febril y amedrantador del cuestionarse las cosas que una persona puede saber sobre su existencia.

Su tema central es el correr de la vida: engendramiento, embarazo y nacimiento, así como enfermedades y miedo a la vejez y a la muerte. Sus fracasos, eso sí, le han hecho insensible a los problemas sociales e indiferente a los problemas políticos. Únicamente la búsqueda intelectual continúa interesándole como antaño, una mezcla de filosofía oculta y religiones orientales que le posibilitan una visión del mundo centrada en el eterno cuestionarse la vida. Eros y Tánatos serán siempre la fuente de su inspiración, aun cuando ésta se ocultará a partir de ahora bajo dos temas fundamentales: las flores y las mujeres. Ellas le brindan la mejor ocasión de retener lo único que se puede aprehender al paso: una voluptuosidad fugitiva, el éxtasis de la vida.

Nosferatu, el vampiro

Una de las grandes películas del movimiento expresionista, realizada por el maestro Murnau, posee asimismo elementos románticos y de las grandes tendencias germanas que se desarrollaron durante la República de Weimar. Inspirada en la novela de Bram Stoker, “Drácula“, relata las aventuras del empleado de un agente inmobiliario que, en 1838 se adentra en los Cárpatos y se encuentra con el vampiro Nosferatu, quien a su vez se enamora de la esposa de aquél. Rodada en los estudios Jofa y con exteriores en Zübeck, Wismar y en el castillo de Orovsky (Eslovaquia).

En el plano técnico, la atmósfera de espanto se consigue con la lentitud de gestos, la cambiante iluminación de los objetos, de donde dimana. Ello provoca en el espectador la sensación de un universo translúcido y sin gravedad, la Naturaleza parece tener la premonición de los fantasmas que ella expresa. Este es el único film que ha sabido dar la sensación de una presencia sobrenatural mostrando cosas tomadas de la Naturaleza. Murnau toma del Surrealismo todo el tema del “amour fou”, el amor capaz de superar barreras físicas y temporales en busca del ser querido.

Las escenas de interiores carecen en gran medida de los juegos de luz. Es en los exteriores donde se marca el comienzo cinematográfico de un recurso fundamental en las escenas de vampiros, el paisaje como creador del ambiente propicio para el desarrollo de la trama, agente pasivo del terror gótico frente al agente activo, que es el Nosferatu en sí.

Asimismo, este film sería considerado precursor de la propaganda nazi y entroncaría con las leyendas y los mitos germanos.

Anna Molly

 

 

La Habitación Roja – Posidonia

He vuelto a cruzar el puente
que nos une y nos separa,
ese que tú me tendiste
como una tela de araña,
el que cruza los ríos
de tu pecho y de tu espalda,
ese que llega al jardín
que nunca acaba.

He trepado las enredaderas
de tu pelo y de tus venas.
He llegado hasta el cielo,
lo he tocado con mis dedos.
He mentido tantas veces,
pero esta vez era cierto.
De las nubes he sacado
hilo para tejer sueños,
sueños que otros vendieron.

Y esperé tanto tiempo que di con lo inesperado.
Me dejé arrastrar por mareas y corrientes y ahora sé,
sé muy bien, que la noche es sólo para los que sueñan
y entregan su mirada al cielo y a las estrellas.

Me he arrastrado amaneciendo
como niebla que despierta.
Levitando sobre el agua,
he contado tus pestañas.
Sumergido en tus palabras,
te he escuchado, te he observado.
Y te mueves bajo el agua,
posidonia asustada.

Bailas al son de las olas
y no hay nadie que lo haga como tú.
Yo conozco bien los mares
y no hay nadie en este mundo como tú,
como tú …

Y esperé tanto tiempo que di con lo inesperado.
Me dejé arrastrar por mareas y corrientes y ahora sé,
sé muy bien, que la noche es sólo para los que sueñan
y entregan su mirada al cielo y a las estrellas.

Y esperé tanto tiempo que di con lo inesperado.
Me dejé arrastrar por mareas y corrientes y ahora sé,
sé muy bien, que la noche es sólo para los que sueñan
y entregan su mirada al cielo y a las estrellas.