Archive | marzo 2010

¿Es un pájaro? ¿Es un avión? Noo… ¡¡¡Es el ángel estrellado!!!

¡¡¡Lo he encontrado!!!

Después de algún paseo que otro por la calle Mayor de Madrid,  he topado con un ángel un tanto extraño en la azotea de un edificio de la calle de los Milaneses frente al mercado de San Miguel. El brazo torcido y roto, el cráneo hundido en el cemento y los pies en el aire. Así de esta guisa se presenta nuestro particular ser alado. Tal estatua fue colocada ahí por deseo expreso de los propietarios. La escultura turquesa está realiza en bronce y tiene un peso de 300 kilos.

Después de múltiples especulaciones por parte de vecinos sobre la supuesta identidad satánica de nuestro “hombrecito alado”, el autor de la obra Miguel Angel Ruiz no ha tenido más remedio que salir al paso diciendo: “Ni Ícaro, ni el diablo. Es un aviador distraído”.El título de la obra es Accidente aéreo.

Una entrevista al escultor el 11/08/07 en el periódico El País cuenta lo siguiente:

Toda narración tiene dos versiones; el mito y la crónica. “Las palabras y las explicaciones empequeñecen las cosas”, dice el escultor que tiene manos grandes de escultor y la cabeza quemada. Acaba de volver del Kilimanjaro, “donde duermen los dioses”. A pocos metros de la cima, se dio la vuelta. No quiso hacerse una foto de sonrisa tonta que destruyese la magia. Es normal entonces que cuando se le pregunta por la historia de la estatua, él conteste con el mito: “Hace 10.000 años un hombre alado sale a dar una vuelta, y al volver, volando tranquilamente de espaldas, mientras toma el sol, no se percata de que en el prado que aterriza siempre ha crecido toda una ciudad. El resultado es este accidente; una escultura del despiste, una estatua pre-Samur”.

Incluso los mitos tienen su lógica: “Hoy entendemos dabuten el vuelo cotidiano, pero hace 100 años, que yo cene un día en Nairobi y desayune al siguiente en Madrid, habría parecido cosa de marcianos”, dice Ruiz con deje de Chamberí y pinta de rockero. “El tiempo es sólo un concepto cerrado por el lenguaje. Abrámoslo. ¿Por qué no creer que, en otro tiempo, un tipo tarda miles de años en ir a por el pan?”.

En la crónica, las preguntas son más prosaicas.

¿Qué es? Una escultura de bronce con pátina de cobre de “rollo neoclásico”. “Desde la azotea ves todas las estatuas del skyline”, dice Ruiz, “fue como colocarles un primo nuevo,

el bicho debía convivir con ellas; y así camuflado, con el paso de los años, sera complicado saber cuándo llegó”.

¿Y cuándo llegó? “En enero de 2005, aunque un huevo de gente aún no la ha visto”.

¿Dónde está? Milaneses, 3, esquina con Mayor, en una preciosa cornisa del centro de Madrid. “Me da igual el sitio”, dice el artista, “hay que comer y todas las esquinas son importantes”.

¿Cómo llegó allí? La finca es de la inmobiliaria Donato Lasa, propiedad de dos hermanos clientes y amigos de Miguel Ángel Ruiz.

¿Y quién es él? Madrileño, de 45 años. Fue batería de rock, ha trabajado de todo, se metió en el arte pasados los 30. Bebe agua con gas; antes no. Conduce una Triumph y tiene un casco con una estrella. Si ha de señalar una constante en su obra escoge “la sensación de que en todo hay algo de fracaso”. Por eso, en Accidente aéreo, el brazo del aviador está tan retorcido: “Quería hacer hincapié en la hostia, distanciarlo del Ángel Caído. Lo de la culpa judeocristiana me parece un coñazo, nada más lejos de mi intención, esto es un accidente, un fracaso cotidiano, uno de tantos”. Este hombre alado no reparte moralina. Aquí no hay desobediencia al padre ni castigo. La alegoría de Accidente aéreo es más prosáica. Es un mito más de andar por casa, como una crónica: iba un señor volando tan tranquilo y se estrelló. El mensaje: shit happens, sic transit… Así es la vida.

Aquí os dejo las fotos que tomé nada más encontrarlo. No fue tarea fácil os lo aseguro. Paseo para arriba, paseo para abajo, analizando edificio a edificio cabeza arriba. El esfuerzo (lo que se desea nunca supone un esfuerzo), por llamarlo de alguna manera, ha valido la pena.

La casa más pequeña de Madrid

Existía en la Calle de Santa Ana una casa tan pequeña que se la conocía como la “Casa de las cinco tejas”. El nombre provenía del número de elementos que cubrían el pequeño tejado. Esta vivienda fue derribada en el año 1851. Hasta entonces, suponemos que esa “Casa de las cinco tejas” era la mas pequeña de la ciudad. Actualmente, se cree que la vivienda situada en la Calle Mayor Nº 61 puede ostentar tan humilde honor. Para hacernos una idea del tamaño, podemos observar en la imagen que la fachada apenas tiene espacio para la puerta de entrada, y una ventana por piso. Se da la circustancia además, de que en esta vivienda vivió y murió el escritor Don Pedro Calderón de la Barca.

Viaje a la Luna

Cuando se piensa en Viaje a la Luna, al instante nos asalta la idea mítica y original del cine primitivo como un arte cuyas “reglas” se establecieron en el mismísimo proceso de su producción. Esta película francesa fue estrenada en 1902, y representa una revolución para la época, dada su duración (unos catorce minutos), pues los cortos que se producían a principios del siglo pasado solían ser de dos minutos.

Viaje a la Luna refleja la personalidad histriónica de su director, Georges Méliès, cuyo pasado como actor de teatro e ilusionista influyó en la realización de la película. La cinta experimenta osadamente con algunas de las técnicas cinematográficas más famosas, como la sobreimpresión, el fundido lento y ciertas prácticas de montaje que se utilizarían con mucha frecuencia más adelante. Pese a la simplicidad de sus efectos especiales, se considera el primer ejemplo de ciencia ficción. Contiene muchos elementos característicos del género (una nave espacial, el descubrimiento de una nueva frontera) y establece casi todas sus convenciones.

La película se inicia con un congreso científico en el que el profesor Barbenfouillis (interpretado por el propio Mélies) intenta convencer a sus colegas de que tomen parte en un viaje para explorar la Luna. Una vez aceptado el plan, se organiza la expedición y los científicos son enviados al satélite en una nave espacial. El vehículo en forma de misil aterriza en el ojo de la Luna, representada como un ser antropomórfico. Una vez en la superficie, los científicos no tardan en encontrarse con nativos hostiles, los selenitas, que les llevan ante su rey. Después de descubrir que los enemigos desaparecen con facilidad en una nube de humo nada más tocarlos con un paraguas, los franceses logran escapar y regresan a la Tierra. Caen al mar y exploran los abismos, hasta que son rescatados y llegan a París convertidos en héroes.

Méliès crea una película que merece un lugar entre los hitos de la historia mundial del cine. Pese a su aire surrealista, Viaje a la Luna es una cinta entretenida e innovadora, que combina los trucos del teatro con las infinitas posibilidades del medio cinematográfico. Mèliés el mago, más que un director, era un orquestador y también participó en la película como guionista, actor, productor, escenógrafo, diseñador de vestuario y director de fotografía, además de crear unos efectos especiales que se consideraron espectaculares en su época.

Cualquier espectador interesado en el origen de los cánones que influyeron más adelante en todas las películas del género y deseoso de ver sus ejemplos más famosos no puede pasar por alto esta primera película de ciencia ficción.

En un sentido más general, Viaje a la Luna también puede ser contemplada como una película que establece una diferencia fundamental entre ficción cinematográfica y no ficción. En un momento en el que el cine retrataba sobre todo la vida cotidiana (como en las cintas de los hermanos Lumière en las postrimerías del siglo XIX), Méliès fue capaz de ofrecer una fantasía concebida como mero entretenimiento. Abrió las puertas a futuros artistas cinematográficos, expresando visualmente su creatividad de una forma insólita para la época.

 

The Smashing Pumpkins hicieron su particular homenaje…

 

Un mundo por descubrir con la linterna mágica

La linterna mágica ya está con vosotros. Accionad su mecanismo y mostrad conmigo  al mundo  vuestros pensamientos, ideas, opiniones, conocimientos, sentimientos…  dejaros llevar e introduciros dentro de este aparato óptico repleto de realidad y fantasía. No dejéis de proyectar, proyectar y proyectar!!!

Hello world!

Welcome to WordPress.com. This is your first post. Edit or delete it and start blogging!