La gallina ciega
La gallina ciega (1789). Goya. Museo del Prado, Madrid
…
Es el único cartón para tapiz destinado al domitorio de los infantes del Pardo que llegó a realizarse. El proyecto de cinco cartones, cuyos bocetos fueron presentados al rey hacia fines de 1788, se interrumpe tras la ejecución del primero a causa de la muerte de Carlos III el 14 de diciembre de 1788. El nuevo rey, Carlos IV, relevó a Goya del encargo el 11 de febrero del año siguiente y le confió la ejecución de cartones para tapices destinados a su despacho privado. Los estudios inconográficos han señalado que en esta tela Goya empieza a modificar el sentido de la “fiesta campestre” setecentista, abriendo el camino que conducirá al Déjeuner sur l`herbe (El almuerzo sobre la hierba) de E. Manet.
La inocencia del tema pastoral se convierte en sofisticación, en artificio; los personajes ya no tienen vida propia sino que semejan marionetas que actúan en un proscenio paisajístico. El significado que subyace a la representación de la gallina ciega es el de la ceguera del amor, que quita la vista y el discernimiento a su víctima. En el cielo azul, como las montañas del registro inferior, se abren las alas de un anfiteatro de nubes rosadas; en un primer plano los jóvenes aristócratas ofrecen el acostumbrado espectáculo de riqueza colorista merced a sus sofisticados atavíos. El corro que gira y se divierte tiene un punto de extrema movilidad a su derecha, donde el joven de los ojos vendados intenta tocar con el cucharón de madera a sus compañeros, que, ondulando e inclinándose, lo rehúyen, pero al otro lado del cuadro atrae nuestra atención una figura femenina con vestido rosa y gorro de volantes azules, que permanece inmóvil y en posición frontal como una estatua, absorta y con la mirada fija más allá del lienzo, deteniendo la guirnalda de movimientos sin que los demás parezcan darse cuenta. En el punto de distanciamiento que introduce esta figura ausente parece intuirse un primer escalofrío de inquietud, de vacío, que atravesara el ideal aristocrático del pintor.
…




Coincidencia de la noche que es hoy con la entrada?
Sea como sea, Goya no necesita excusa apra ser alabado
…
Pues sí, jejeje… pura coincidencia con esta noche de reconocimientos cinematográficos.
Hoy es el día más apropiado para deambular por sus escenas costumbristas y reflexionar. Porque “el cuadro es un exponente decantado del estilo galante o Rococó, y sus rasgos de estilo característicos: vivacidad, inmediatez, curiosidad, cromatismo de suaves rosas, texturas de gasa en las faldas de las mujeres, un paisaje de fondo luminoso y el reflejo de un momento encantador de disfrute de la vida no exento de posibilidades de flirteo.”
es curioso… una pintura puede tener mil y una interpretaciones… pero esta interpretación (creo) acierta en lo más profundo del corazón de Goya
es gratificante poder mirar una pintura mientras un texto adjunto nos excita la imaginación
cuando visite el Prado y la contemple, me recordaré de estas palabras
…
Los cartones para la Real Fábrica de Tapices se encuentran en el último piso del museo. Me parece muy curioso que siempre que visito el Prado esta sala goyesca se muestra casi inerte. No sé si por ignorancia de los visitantes o por qué, pero son realmente preciosos y viven cerca del olvido.
Apúntatelo para tu próxima visita junto a la exposición de Leonardo si viajas antes del 2 de mayo.
Ambas merecen la pena.
Aqui pasando a saludar y agradecer la lectura buen dia, muy buen articulo de Goya un saludo
…
A ti, por tus letras en la linterna.
Buen día también
nunca deja de sorprender tus temas
saludiños
…
En consonancia a los tiempos que corren.
…
Saudiños mil. ¡¡E bo entroido!!
Y que nunca haya leído algo de Goya como esto… Gracias!
…
De nada
Por si te interesa, muy apropiado para el próximo miércoles: http://lalluviamarilla.wordpress.com/2011/03/09/el-entierro-de-la-sardina/